Viajar es una forma de aprender y de adquirir cultura. Claro que por desgracia no está al alcance de todos. Con esta idea propongo que el viajar se tome como una actividad educativa que puedan subvencionar las grandes empresas. Y con la todos obtengan beneficios.
Los hoteles han sufrido fuertes pérdidas por la crisis mundial, peor aún en temporadas bajas, cuando los niños están en la escuela y los papás trabajando. Pero hay un mercado potencial que cada vez será más grande, el mercado de la “tercera edad”, con mucho tiempo para viajar, pero poco dinero. Me imagino como Dthinker la posibilidad de que las cadenas hoteleras ofrezcan paquetes baratos con los servicios básicos para estas personas. También sería interesante proponer actividades recreativas en sus ciudades de residencia para después promover la clausura en algún destino turístico. Esto nos serviría también para hacer una base de datos y luego personalizar las promociones.